Call Center (55) 2 450 600
[wpns_search_form]

Tiroidectomía

¿Qué hacer si me diagnostican?

La mayoría de los casos de nódulos tiroides son de tipo benignos, si se descubre algún bulto sospechoso, debe concurrir con un especialista, para poder realizar las pruebas pertinentes necesarias y descartar que no sea de tipo maligno.

Más del 90% de los nódulos detectados son lesiones benignas clínicamente insignificantes. Los nódulos en la tiroides son muy comunes. De hecho, se sabe que, si se realizaran ecografías de esta zona, a más de un 65% aproximadamente de la población, le descubrirían alguno que será probablemente de tipo benigno. Solo en un 4-6% de los casos se trata de un cáncer de tiroides.

Por esta razón refieren que no hay que asustarse ante el hecho de tener un nódulo, porque no necesariamente tiene que implicar malignidad, pero siempre hay que hacer pruebas y un posterior seguimiento».

¿POR QUÉ SON TAN HABITUALES?

Un nódulo de tiroides es un crecimiento anormal del tejido de esta glándula, de manera que acaba formando un «bulto», siendo fácil de detectar.

 

¿CÓMO SE DESCUBREN LOS NÓDULOS?

Los nódulos no suelen provocar ningún síntoma. Por eso lo más habitual es que te los detecte un médico, al realizar una exploración rutinaria del cuello o que Ud. mismo lo siente al palparse la zona del cuello.

También se pueden descubrir de forma casual, con una ecografía de la zona que realice algún especialista por otro motivo.

Como se mencionó con anterioridad no dan síntomas, pero a veces si son muy grandes pueden provocar dificultad para tragar, respirar o molestias en el oído y mandíbula.

PARA REALIZAR DIAGNOSTICO

Análisis de sangre: Comprueba función tiroidea.

Ecografía. Paralelamente a la analítica se realiza esta prueba de imagen, que permite estudiar las características del nódulo.

 

Examen Complementario: Punción

EN EL CASO DE ESTAR DIAGNOSTICADO CON NÓDULO TIROIDEO.

 

 CONTROLES DE MANEJO AMBULATORIO

Si las pruebas realizadas descartan que el nódulo sea maligno, basta con hacer revisiones cada 6 meses o un año para controlarlo. Si en ese tiempo el nódulo «está» igual es señal clara de benignidad, porque no van a provocar mayor daño, pero si se observa que ha crecido hay que volver a hacer pruebas, porque en ese crecimiento puede haber alguna atipia. Una señal clara que alerta para los médicos es su crecimiento.